ana docavo

El bolso que vino de las profundidades del mar

La sobrina de Rafael Alberti, Ana Docavo, emplea cuerpo y alma en la creación de piezas únicas elaboradas con elementos del mar.

Hace unos días, Bain&Co lanzaba sus previsiones para el sector del lujo en el mundo para este año 2017. Incrementa sus previsiones de consumo en dos puntos porcentuales y cree que el crecimiento del sector rondará el 7%-9% a finales de 2017. Según Bain&Co las razones hay que encontrarlas en el nuevo impulso de la marroquinería a nivel mundial, los complementos y los perfumes de lujo.

Dejan a parte el turismo, los automóviles y el sector inmobiliario. Se recupera el turismo de compras en Europa – sobre todo en Francia- tras los atentados terroristas, y se recupera (aunque menos) el consumo en Estados Unidos. También ponen de manifiesto la fortaleza de las ventas en el Reino Unido tras el desplome de la libra esterlina con el Brexit. Y como conclusión aseguran que España es una máquina respecto del lujo. El país con más turistas, que ofrece mayores tranquilidades (respecto de las tensiones geopolíticas) y un enorme potencial para el consumo de lujo de los turistas extranjeros (a los chinos se unen ahora los miles de ciudadanos de América Latina que han reinventado su pasión por Madrid).

Y entre el talento que tiene España para el diseño, marcas nuevas que se abren paso. Al mundo de la marroquinería llega la artista Ana Docavo, sobrina de Rafael Alberti, que presenta su colección de esculturas realizadas con elementos marinos encontrados en sus inmersiones en los océanos. Y esas esculturas las ha transformado en un original bolso de erizos bañados en oro. Una edición limitada a 50 ejemplares con un precio de 580 euros la unidad. El bolso está fabricado con 150 erizos de mar naturales y pintados manualmente con pintura de oro. Los erizos están colocados sobre un cesto artesanal realizado con fibras vegetales.

Exitosa carrera profesional

La sobrina de Rafael Alberti es una artista poco convencional, ya que ha abandonado una exitosa carrera profesional en el mundo editorial de los facsímiles de manuscritos medievales más lujosos del mundo, para entregarse a una pasión cuyas salidas eran sin duda inciertas. El mar, desde pequeña ha sido siempre el lugar donde ha observado con fascinación los colores del mundo y donde ha ido recogiendo las piezas que ahora componen su colección de arte y su herramienta de trabajo.

Su tío, el gran poeta Rafael Alberti, decía: “Si mi voz muriera en tierra, llevadla al nivel del mar y dejadla en la ribera», y algo parecido le sucede a Ana Docavo cuando no está cerca del mar, su máxima afición que ahora ha convertido en oficio. El amor al mar viene en la sangre, de hecho, estudió Ingeniería Agrónoma para conocer mejor el mundo de la naturaleza pero más tarde se dio cuenta de que ella lo que quería estudiar eran los colores del mar y desde entonces no ha cejado en su empeño de trabajar con ellos. Los ha buscado en lugares tan lejanos y especiales como Melanesia, islas Palawan y Shian Kan, reserva de la biosfera.

Sus obras son ciertamente el reflejo de esos colores que encuentra al sumergirse en el mar, estrellas, erizos, arena, tablas de madera, cuerdas, cada vez es una sorpresa nueva y un reto confeccionar una obra, algo que Ana Docavo adora. En palabras de la artista: “Es una felicidad llevar un mar dentro, como decía mi tío». El lujo tiene los límites que te ponga tu imaginación.

*Artículo publicado originalmente en The Luxonomist el 02 de junio de 2017.